Cómo son el régimen y las exigencias del cursado?

Universidad

El régimen universitario se basa en la auto-gestión y la libertad de elección del alumno. Es un sistema totalmente distinto al de la escuela secundaria. El alumno elige las materias que va a cursar (hay materias obligatorias y materias optativas) y el momento en que las cursa (respetando las respectivas correlatividades). Incluso en algunas universidades y materias se admite la condición de alumno libre, la cual  permite al alumno rendir el examen final sin la exigencia de haber asistido a las clases.

Todo esto significa que el progreso en la carrera depende totalmente del estudiante.

Esta mayor libertad requiere del estudiante ser muy organizado, saber administrar sus tiempos, estar muy comprometido con el estudio y con sus objetivos profesionales y ser muy responsable. La falta de estas características personales constituye un fuerte obstáculo para las posibilidades de progresar en la carrera y finalizar los estudios, con una alta probabilidad de abandonar la carrera o prolongarla en forma excesiva.

Por otra parte, la cantidad de horas de clase obligatorias en la universidad está ajustada a lo mínimo indispensable en función de la libertad académica existente, por la cual el estudiante debe dedicar su “tiempo libre” a avanzar en sus conocimientos. Y esto se ajusta al principio de responsabilidad académica que caracteriza al nivel universitario y que debe tener el estudiante.

Además, el tipo de materias que se cursan y el nivel de exigencia académica requieren una buena preparación previa en ciencias básicas (lengua, matemáticas, física, química, etc.), en comprensión de textos y en pensamiento lógico y abstracto.

Terciarios

A diferencia del sistema que aplican las universidades, el régimen de cursado en los institutos terciarios es más parecido al de la escuela secundaria. Su organización está más basada años que en materias.

Los requerimientos de asistencia a clase son generalmente más estrictos y el plan de estudios es fijo, es decir, hay menos flexibilidad para que el alumno decida qué materias quiere cursar y en qué momentos hacerlo. Esto que, en principio, parece una desventaja, en la práctica termina siendo un factor que favorece el avance y la finalización de los estudios.

Las instituciones terciarias son más “contenedoras” que la universidad. Los métodos de enseñanza están basados en una mayor interacción entre profesores y alumnos. Los cursos suelen tener una menor cantidad de estudiantes que en la universidad, lo cual permite un mayor apoyo y seguimiento del docente a los alumnos y una práctica profesional más dirigida y personalizada.

Es decir, los institutos terciarios están mejor preparados que las universidades para la realidad actual de los egresados de la escuela secundaria. A diferencia del régimen que aplican las universidades, la metodología de los institutos terciarios se parece mucho al que se aplica en el nivel medio. Y, teniendo en cuenta la formación insuficiente con la que llegan los estudiantes secundarios, se les brinda un mayor apoyo y un seguimiento muy cercano.

Por otra parte, la organización de los estudios, el régimen de cursado y el nivel de exigencia generalmente ofrecen mejores posibilidades para quienes deseen estudiar y trabajar al mismo tiempo.

De hecho, el porcentaje de alumnos que abandonan los estudios es mucho menor en los institutos terciarios que en las universidades.

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